Grupo de Actuacion Teatral de Occidente

Identidad cultural salvadoreña y transculturación

 

IDENTIDAD CULTURAL SALVADOREÑA Y TRANSCULTURACIÓN

 

 
Portada » Cultura 2 August 2010

Ismael García C.


La cultura es la totalidad de las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Incluye costumbres, prácticas, códigos, reglas, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y creencias. La cultura nos hace humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos, efectuar opciones, expresarnos, ser concientes, autocuestionarnos, resignificar y crear obras trascendentes. Las culturas comprenden subculturas diversas en respuesta a los intereses, códigos, normas y rituales que comparten ciertos grupos dentro de ella.


La Identidad Cultural, es el conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que cohesionan a un grupo social y que actúan como sustrato para que los individuos que lo forman puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia.


En Latinoamérica la identidad cultural se inició histórica–socialmente desde la conquista y colonización por los españoles y portugueses, se comparte la religión, los problemas sociales, políticos, económicos y culturales. La población actual de El Salvador resulta del cruce entre indígenas y españoles, la población indígena se concentra en Panchimalco, Santo Domingo de Guzmán, Cacaopera, Nahulingo, Guaymango, Ataco, Tacuba, Nahuizalco e Izalco. Pese a la marginación y las diferencias de clase, grupo, género, etc., hay rasgos socioculturales compartidos por los diferentes sectores sociales, económicos, regionales, etc., que se constituyen en la “Identidad Sociocultural Salvadoreña”, “Salvadoreñidad” o “Identidad Nacional”.


El filósofo salvadoreño José Humberto Velásquez plantea dos rasgos culturales de la persona salvadoreña: a) La Imprevisión o “Atenimiento”. b) El Machismo. El sociólogo, Segundo Montes, agrega el “Compadrazgo”. El psicólogo Ignacio Martín Baró, plantea cuatro rasgos psico-socioculturales del salvadoreño y cuatro femeninos: a) genitalidad; b) agresividad; c) El “Valeverguismo”; d) “Guadalupismo” (devoción a la Virgen y a la madre). A la mujer le adjudica el “Hembrismo”, con estos estereotipos: a) Enclaustramiento, b) virginidad. c) Servir al macho y a sus hijos. d) Sensibilidad Emocional y Religiosidad. Otros autores incluyen: adaptabilidad, ubicuidad, autodescalificación por su pasado racial, impulsivo, veleidoso, multifacético, tendencia a migrar, politización, nepotismo, su “Identidad Cultural” es frágil, ambigua, confusa e incierta, no se siente indígena ni español y tiende al “malinchismo cultural”.


El patrimonio cultural está constituido por los bienes y valores culturales que expresan la identidad de un pueblo, tales como la tradición, las costumbres y los hábitos, así como el conjunto de bienes inmateriales y materiales, muebles e inmuebles, que poseen un especial interés histórico, artístico, plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, ambiental, lingüístico, musical, audiovisual, científico, documental, literario, museológico, antropológico y las manifestaciones, los productos y las representaciones de la cultura popular.


Enculturación es el proceso en el que el ser humano, desde la niñez, se culturiza.


Aculturación es el resultado de un proceso en el cual una persona o un grupo de ellas adquiere una nueva cultura (o aspectos de la misma), generalmente a expensas de la cultura propia y de forma involuntaria. Una de las causas externas tradicionales ha sido la colonización. En la aculturación intervienen diferentes niveles de destrucción, supervivencia, dominación, resistencia, modificación y adaptación de las culturas nativas tras el contacto intercultural.


Deculturación: pérdida de rasgos culturales propios ante la incorporación de otros foráneas.


Transculturación es la incorporación gradual de elementos de una cultura a otra, una cultura adopta rasgos de otra hasta culminar en una aculturación. Se intercambian rasgos desde una cultura “más desarrollada” a otra “menos desarrollada“, la cual rechaza la imposición. La supervivencia cultural ocurre cuando elementos de una cultura anterior se amalgaman con otra.


Son elementos concretos o materiales de la cultura: fiestas, alimentos, moda, arte, edificios, instrumentos, monumentos. Simbólicos o espirituales son las creencias (filosofía, espiritualidad/religión), valores (moral y/o ética), actos humanitarios, normas y sanciones (jurídicas, morales, convenciones), organización social y sistemas políticos, símbolos, valoración artística, lenguaje, tecnología y ciencia. Los rasgos culturales dan el perfil de una sociedad; se transmiten al interior del grupo. Los Complejos culturales contienen los rasgos culturales.


Desde 1972 la UNESCO promueve la identificación, protección y preservación del patrimonio cultural y natural mundial. El 17 de octubre de 2003, la UNESCO definió que “Patrimonio cultural inmaterial” son los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y…, los individuos reconozcan como parte… de su patrimonio cultural. El 13 de septiembre de 2007 la ONU declaró que “los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales”, a practicar y enseñar sus idiomas y sus ceremonias espirituales; a mantener y proteger sus lugares religiosos y culturales.


El folclore, folclor, folklore o folklor, (del inglés folk, “pueblo” y lore, “acervo” “saber” o “conocimiento”) es la expresión de la cultura de un pueblo: literatura oral, música, bailes, chistes, supersticiones, costumbres, artesanía…, común a una población concreta. También recibe este nombre la ciencia correspondiente. El término «folklore» fue acuñado el 22 de agosto de 1846 por el arqueólogo británico William John Thoms. Al ser practicados por no menos de tres generaciones, los fenómenos folclóricos sufren una adaptación denominada proceso de folklorización o tradicionalización. La transmisión de generación en generación es empírica (oral, no escrita ni institucionalizada), y en ese proceso se pierde la circunstancia concreta que originó al hecho folklórico y se vuelve anónimo. El fenómeno folklórico no es funcional si los materiales no son propios de la región, ya sea folklore material (vivienda, comidas, artesanías, vestimentas, instrumentos musicales…), ya sea folklore espiritual (fiestas, juegos, música, cultos, supersticiones, mitos, medicina tradicional), o folklore literario (coplas, baladas. romances, cuentos, leyendas, dichos, refranes, acertijos, chistes).


Trasplante, es un fenómeno folklórico que es trasladado de su ámbito geográfico y cultural por sus portadores y protagonistas, a otros ambientes, por lo general urbanos, donde es cultivada en forma personal o en el seno de círculos familiares, de amigos, de compatriotas, perdiendo alguno de sus rasgos originarios. El trasplante está desarticulado del nuevo destino, puesto que una nueva geografía obliga a adaptarse a nuevos materiales, ritmos, gustos.


Proyección folclórica, es la expresión de fenómenos folklóricos producida fuera de su ámbito natural y cultural, por personas que se inspiran en la realidad folklórica, para un público generalmente urbano, al cual se transmiten por medios técnicos e institucionalizados, manifestándose en la creación artística (literatura, música, danza, artes plásticas, teatro, cine, televisión, etc.), en la industria cultural (tejeduría, cestería, platería, etc), en la moda, la enseñanza, etc. Ejemplos: danzas de proyección folclórica; “El Carbonero” de Pancho Lara.


El folclore puede contener elementos religiosos, mitológicos, prácticos y esotéricos. La mitología y el folclore sirven para clasificar los relatos figurativos que no se corresponden con la estructura de creencias dominante. Según Jung, las historias populares pueden surgir de una tradición religiosa y corresponder a patrones psicológicos inconscientes, instintos o arquetipos mentales.


El folclore está muerto si corresponde a una cultura extinta. Es moribundo si sólo los ancianos del grupo lo conservan, está vivo si se practica en la vida cotidiana en su cultura de origen y es naciente, si hay rasgos culturales recientes, que se convertirán en tradicionales.


La globalización es un proceso mundial complejo en lo económico, social, polí­tico, jurídico, ecológico, tecnológico y cultural. Se erosionan las culturas populares, provocando una “amal­gama cultural” o “aleación cultural”. Hoy se evidencia una crisis de identidad en las instituciones: familiares, laborales, educativas, religiosas, etc., hay cesantía, delincuencia, inseguridad, angustia, incertidumbre, pesimismo, escepticismo, individualismo, desilusión, fugacidad e inmediatez. El sujeto actual se identifica por lo que consume, no cree en las instituciones y rechaza las normas, vive el día sin tabúes y no se considera parte de un grupo ni actor de su vida. Los valores, pautas de consumo, estilo de vida extranjeros son asimilados por las/los salvadoreños/as migrantes e influyen en sus parientes en El Salvador. La conciencia de una identidad común dentro de una cultura o práctica cultural implica que existe un impulso hacia la preservación de esta identidad, contra la otredad, contra otras culturas, ese impulso debe ser aprovechado desde las instituciones: la familia, los centros educativos e involucrar a los medios de comunicación. La utopía denuncia el carácter distorsionador y encubridor de las ideologías triunfantes. Una sociedad no se mantiene sin normas, ni sin un discurso unificador. Sólo el sujeto que tiene identidad cultural reconoce la unidad de su relato biográfico, su responsabilidad moral, se respeta a si mismo y apoya a su comunidad.


Jorge Ismael García Corleto, es escritor, dirige el Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), psicólogo, lic. en CC. de la Educ., y Master en Docencia Superior, docente del CE INSA y de la FMOc de la UES.

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